MIRAR HACIA OTRO LADO
La humanidad no puede mirar hacia otro lado ante la gravedad de situaciones que muchas personas soportan a diario. Una sociedad sin deberes pierde su función social y camina a la deriva. Igual sucede con aquellos poderes que son incapaces de tutelar moralidad pública alguna, porque sus propios líderes tienen comportamientos ilícitos, deshonestos, deshumanizadores. Sin ética es difícil crear conciencia de nada. La corrupción que tantas desigualdades genera es evitable. La misma violencia que tanto sufrimiento siembra es también eludible. Sólo hace falta ser coherentes a unos principios solidarios y ejemplarizantes. El factor moral en estos momentos deja mucho que desear en todos los ámbitos y en muchas naciones. Habría que hacer algo por mejorar nuestra propia interdependencia de unos para con otros y modelar otro futuro más hermanado, y, en consecuencia, también más justo.
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