* Alcohol, la droga aceptada
Del dieciséis al veintidós del mes en curso se efectuará la semana nacional de alcohólicos anónimos, un evento que no tiene ninguna difusión si se le compara con el partido “más flojo” de la primera jornada del fútbol mexicano, al balompié se le destinan miles de minutos de promoción cuando, a una actividad que se puede considerar (para muy pocos) importante, se le relega a prácticamente nada en la televisión y muy poco en los medios impresos donde si acaso se le otorgan alguna líneas en la página más olvidad.
Hablar de alcoholismo es casi como hablar del diablo, nadie que bebe más de tres cervezas y se embriaga aceptará que tiene problemas (aunque es mínimo) con la bebida, aunque la inmensa mayoría lo haga; y es que, lo normal o más saludable, ser bebedor social o definitivamente abstemio, ya es lo contrario y normal es aquel que abusa del alcohol porque por imitación la mayoría lo hace y es entonces cuando “lo normal” se trastoca.
Es común que los diarios o sitios de internet con regularidad hagan uso de una noticia que no deja de ser de actualidad, que cada día son más jóvenes quienes empiezan a experimentar con la droga legal conocida como alcohol; y es cierto, pero nadie habla de cómo revertir a esta sociedad alcohólica a una que sea bebedora social o definitivamente abstemia; porque el beber es un enorme negocio, posiblemente el negocio más grande del mundo ya que hasta en las sociedades más pobres se consumen cientos de miles de litros de alcohol en sus diferentes presentaciones.
Para muchos es un misterio cómo es que se logra que los jóvenes no beban, que se convenzan que la ingestión de alcohol, como lo dice la botella “es nocivo para la salud”; la respuesta es simple, lo primero es predicar con el ejemplo, si en el entorno familiar se proscribe el alcohol y se indica desde la niñez que el beberlo hace daño, claro que los hijos lo entenderán; lo segundo es que los hijos tengan la comunicación e interacción que los hagan apreciar el hogar como el lugar más seguro para ellos, donde reciben todo lo que necesitan; si por el contrario debido al desapego de los padres, entienden que el mejor lugar para estar es con los amigos o de plano en la calle, entonces casi dese por hecho que tendremos un adolescente alcohólico.
Pero, en nuestra mente enferma, hemos acuñado la idea de que, el beber es normal, inclusive hay padres de familia que espetan a sus hijos “aprende a tomar”.
Pero ¿Qué es aprende a tomar?
En la mente enferma es: Ponte borracho, pero no des problemas.
Triste, lamentable, la verdad.






