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Son ciudadanos de última categoría La redacción Tamasopo, S. L. P. / Al margen de todo lo que se pueda decir del homicidio de la indígena Virginia González de la Cruz, de 24 años de edad --quien fuera asesinada a machetazos por su pareja, el también indígena Celestino Hernández de la Cruz—, en este caso se dieron una serie de circunstancias que dejan de manifiesto que los nativos, vivos o muertos, son de una clase social de última categoría, en la que las autoridades municipales, la Procuraduría General de Justicia del Estado, DIF, Consejo de Desarrollo Social para los Pueblos Indígenas (CDI), les dan un trato discriminatorio, muy alejado del trato dispensado a los citadinos o a los mestizos cuando les sucede una tragedia parecida. Como se dio a conocer en nuestra edición del sábado, el asesinato de una mujer indígena de la comunidad de La Manzanilla, municipio de Tamasopo, la cual murió a machetazos a manos de su pareja, con la que vivía un ambiente de absoluta violencia, informaron las autoridades ministeriales que el asesino la mató por celos, empero la realidad es de otra manera.
Nuestro corresponsal en este municipio pudo investigar que no fue así, ya que se sabe de buena fuente que las rencillas comenzaron por que Celestino Hernández de la Cruz, venía con regularidad a Valles, a ver a una mujer que tenía de amante y con la cual procreó un hijo, es del conocimiento en la comunidad que el menor vive con los papás del homicida, y a la victimada este problema le producía un gran enojo, ese era casi siempre el motivo de los disgustos de la pareja, por está razón fue la discusión el día de los hechos en donde terminó matándola. Cabe hacer mención que el crimen se cometió a las 7 de la mañana, pero es tal el trato que las autoridades de este lugar le dan a las personas de las etnias originales, que la mujer estuvo tirada en el suelo por más de 12 horas, por que el ministerio público y los elementos de la policía, llegaron al lugar del crimen a las 9 de la noche, es por eso que los vecinos del sector sienten impotencia de ser tratados de está manera, nada más por ser indígenas. Como era de esperarse el asesino está prófugo de la ley, las autoridades no han podido o no han querido dar con su paradero, además de que dieron bastante oportunidad, con su dilación, para que escapara. |